48 días en India

He disfrutado más de 40 días en India y la única palabra que sale decir es WOW!!! Lo que más me asombra es adaptarme tan fácilmente a cualquier escenario... Nada me shockea al estilo condorito (plop) sino q me siento parte de todo... Y está genial!!!
Lo más WOW WOW WOW son los amaneceres y atardeceres. Que bendición es poder contemplarlos y sentir la unión con toda la creación… El color del sol es indescriptible, entre anaranjado y rojizo, brillante, profundo, atrapante… Perfectamente redondo, cuando atardece parece que jugara a esconderse entre las nubes y va mostrándose de a pedacitos o entero justo entre 2 nubes… Cuando parece q ya se fue… te regala unos rayitos más o deja ver sus últimas curvas de color rojo intenso… Me enamoré!!! Es tremendo espectáculo!!! Somos cómo el sol, somos amor, alegría, paz, luz, entusiasmo!!!
Atardecer en Varkala

Atardecer en Varkala

Llegué a India con Victoria un 2 de marzo de madrugada, destino Bangalore. Mi primer impresión fue de una ciudad en construcción o abandonada… Se sentía paz y silencio. Al otro día nos despertaron los bocinazos, no entendíamos nada!!! Cuando salimos a la ciudad nos encontramos con la primer novedad: el tráfico es un desorden bochinchero!! Quién toca bocina avisa q pasa y se larga… Por supuesto lo primero q pensé es q nunca sería capaz de manejar en ese caos! Es difícil comprender cómo no hay accidentes a cada segundo. Andar por las calles es una actitud de entrega total, confianza a ciegas… Después de un tiempito se convierte en divertido!

"Bangalore es cómo un Chui gigante", así lo describió Victoria.

Lo segundo que me asombró fue ver a tantos hombres caminando abrazados o de la mano. Después me acordé del manual de supervivencia que hicimos para Gustavo cuando se fue a China, y uno de los consejos era que no se espantara, es un símbolo de amistad!

Camino a Hampi en rickshaw

Camino a Hampi en rickshaw

 

Nuestro segundo día fue en Hampi, luego de un viaje de 10 horas en tren. Camino por Hospet en rickshaw pudimos encontrarnos con la India que nos habían contado… pobreza, mugre, niños jugando en la calle, puestos de frutas por todos lados, miles de costumbres diferentes a las nuestras y miles de rostros diferentes con una expresión de aceptación con la realidad que les toca vivir. 

Hampi fue un lugar de intercambio con varios turistas que se cruzaron por una razón... para reconocer que India es para vivirla de a poco... momento a momento en cada rincón, sin prisa ni expectativas, simplemente para vivirla con entrega, sabiendo que cada lugar le agregará una pizca más de luz a la expresión de nuestros ojos.

Templo en Hampi

Templo en Hampi

Mujeres bañándose en Hampi

Mujeres bañándose en Hampi

De vuelta en Bangalore conocí mi otro hogar… 20 días en el Ashram de El Arte de Vivir, varios encuentros con mi guru. No he aprendido ni una palabra de hindú o los otros idiomas que se hablan acá, pero sí aprendí muchas otras cosas sobre mi… 

La estadía en el Ashram trajo muchas dudas sobre qué camino seguir. Opté por seguir el camino de hacer lo que me haga feliz... sabiendo que todo cambia, teniendo fe en ese cambio... viviendo el presente.

Satsang en el Ashram

Satsang en el Ashram

 

El siguiente destino fue el estado de Kerala, al sur de India: playas de Kovalam y Varkala. Lugares que nunca hubiese imaginado que existieran en India, tanta belleza!! Playas con arena un poco negra, pero con agua calentita!!!

Kovalam

Kovalam

Varkala

Varkala

Varkala me atrapó, entendí que precisaba un poco de tranquilidad, profundizar en mis prácticas de yoga y meditación y lectura.

Cambió todo y decidí quedarme un tiempo ahí, lo que significó separarme de mi compañera Victoria. Hicimos un viajecito de despedida donde me llevó a conocer los canales de Allepey (la Venecia de oriente), Kochi (puerto de especias) y Munnar (paisajes hermosos con plantaciones de té).

 

Canales de Allepey

Canales de Allepey

Plantaciones de té en Munnar

Plantaciones de té en Munnar

Cada lugar muy diferente a los otros, algunos más turísticos que otros, pero todos dentro de India, conviviendo entre si. La playa donde me quedé hasta irme de India era un lugar con todas las comodidades para el turismo, hasta con muchas opciones de comidas occidentales. Sin embargo, era cuestión de caminar unos kilómetros para encontrarse con la otra cara de India.

Sobre la gente… que decir? Quienes te quieren vender son insoportables… De todas formas hay que aplaudirlos … Cuando ven a un turista le ofrecen de todo y es una actitud que sin dudas es lo que hace que puedan ganar el pan de cada día; no lo conseguían de brazos cruzados esperando q sean los turistas quienes se acerquen a buscar lo que precisan. Fui testigo de numerosas demostraciones de afectos entre padres e hijos. Fui testigo de vendedores que decían y demostraban “no confío en el dinero, confío en vos”. Fui testigo de muchas situaciones donde los indios quisieron sacar ventaja de turistas. También fui testigo de muchos indios que me ayudaron a llegar a destino y de muchos indios incapaces de ayudar ni servir al turista.
Qué impresiones me dejó India? Un país donde abunda el caos y la desigualdad... pero que luego de un tiempo de ser parte del mismo se es capaz de entenderlo y adivinar cierto orden en el caos. Me dejó aromas, sabores, imágenes ... sensaciones de todo tipo. India es un país para recorrerlo en cámara lenta, profundizando en cada lugar, con cada persona, con cada situación.
Me fui para volver, para volver con más tiempo, sin agenda, pero con las mismas ganas de vivirlo al 100% dando lo mejor de mi, sintiéndome agradecida de ser parte de este universo y aprendiendo de la gente que vive ahí que tantas cosas tienen para enseñar.
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